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lunes, 23 de abril de 2012

MASTINES CONTRA EL VENENO

Dentro de los cientos de perros que hemos repartido entre los ganaderos, el caso del pueblo de Beges, es unos de los que mejores resultados nos ha dado y que creo muestran las diversas etápas por las que ha pasado la extinción y recuperación del lobo y con el de nuestro mastin.
El día de la esquila en Beges.

Como en todo el entorno de los Picos de Europa, el lobo fue practicamente exterminado a final de la década de los años 70. Entonces en los Picos, comenzaron a aparecer los ganaderos que trabajaban incluso en otros municipios y un par de veces al mes subian a los puertos a ver sus rebaños- desde mayo hasta octubre- . Esta situación, muy comoda, hizos subir el número de cabezas de ganado  menor hasta densidades muy altas.

El uso de la escopeta y del veneno hizo desaparecer a muchas especies salvajes, pero también a los mastines, que ya no fueron necesarios al no haber lobos de quien proteger los ganados. Pero esta situación también era injusta en cierta medida para los pastores profesionales que solo se dedicaban a sus ganados, teniendo que pelear por los mejores pastos con vecinos que tenían otras fuentes de ingresos.

Pero esta situación cambio al prohibirse el veneno a nivel nacional, y comenzar el lobo a recuperar el terreno perdido. Recuperación que hoy hace posible que el lobo, si quiere, se pueda bañar practicamente en el mar cantábrico .

Ante esta situación los ganaderos tomarón dos caminos. Al ganadero profesional, les fuimos dando perros mastines que incorporaron a sus rebaños, no sin algunos problemas que comentaremos más adelante. Mientras el ganadero con otra profesión y sin tiempo de atender diariamente a los rebaños, opto en muchos casos por envenenar el monte.

Con la llegada del Parque Nacional, se comenzo a vigilar de forma constante las cumbres evitando la presencia de las escopetas pero no así del veneno que seguía campando a sus anchas. Aparecian así muertos zorros, perros, buitres, tejones....


Pero curiosamente los pastores a tiempo completo, empezarón a protestar en el pueblo porque los venenos también mataban a sus mastines. Así mismo rapidamente se dierón cuenta que las bajas en sus rebaños eran mucho menores, que en los rebaños no ya de los propios vecinos, sino también de los rebaños de pueblos próximos. Los propios ganaderos que sin mastines ponian veneno, ahora no querían ni verlo.

Pero la inclusión de los mastines, no fue tan sencilla como regalar dos perros y desaparecer. Durante varios años tuvimos que aportar perros pués en un principio, los mastines movian a las ovejas de los vecinos que no tenian perros, defiendo a sus rebaños no solo de los animales salvajes sino también de las ovejas o vacas que molestaban a sus compañeras de rebaño. Las situaciónes y casos concretos eran a veces tristes por las situaciones de los animales que a veces tenian que ser regalados por enfrentarse a otros ganaderos que los querían echar de determinados pastos o por que los perros les dierón más de un susto al enfrentarse a ellos.

Esta situación cambio cuando los distintos rebaños fueron incorporando todos a mastines, produciendose movientos y enfrentamientos entre mastines y rebaños colindantes por determinados pastos. Estableciendo sus áreas de campeo y pación, llegando en la actualidad a un equilibrio que no pudo ser alcanzado al principio al existir pocos perros.

Ahora son los ganaderos los máximos garantes de que en el monte no se coloque veneno pues comprenden como al quedarse sin perros, la situación se complica ya no solo por la perdida de animales, sino también por los desequilibrios entre los distintos rebaños.

miércoles, 7 de marzo de 2012

PALOMARES Lucio Junio Moderato


El primer tratadista hispano romano especializado en agronomía que nos habla de las palomas fue Lucio Junio Moderato Columela. Nacido en Cádiz, se trasladó a partir de los 30 años a Roma, donde escribio “De Re Rustica”.  En vez de comentar paso por paso las magnificas anotaciones preferimos reproducir aquí el texto que versa sobre la cría de las palomas hace dos mil años, y que escribe basándose en su experiencia agrícola en sus tierras originales de la Betica.
Libro VIII, capítulo VIII
"Del modo de engordar las palomas torcaces y de otras castas, y del establecimiento del palomar.
Recuerda. Soria

Por este mismo método se consigue poner muy gordos a los palomos, tanto torcaces como caseros; sin embargo, no hay tanta utilidad en cebarlos como en criarlos. El tener estas aves no desdice del cuidado de un buen labrador. Se mantienen con menos comida en los parajes que están lejos del poblado, en los cuales se les permite salir libremente, porque después vuelven a los sitios que se les señalan en las torres más altas o en los edificios más elevados, donde entran por las ventanas que se les dejan abiertas, y por las cuales salen volando a buscar su alimento. Sin embargo, durante dos o tres meses se les da comida que se ha tenido el cuidado de reunir para ellos; después ellas se mantienen con las semillas que encuentran en el campo. Pero esto no lo pueden hacer en los sitios inmediatos a algún poblado, porque caen en las varias especies de lazos que les ponen los cazadores. Se les debe echar de comer debajo de techado, en un sitio de la casería que no sea bajo ni frío, sino sobre un piso que se hará en un sitio elevado que mire al mediodía del invierno. Sus paredes, para no repetir lo que ya hemos dicho, se excavarán con órdenes de hornillas, como hemos prevenido para el gallinero, o si no acomodare de este modo se meterán en la pared unos palos, y sobre ellos se pondrán tablas que recibirán casilleros, en los cuales las aves harán sus nidos, u hornillas de barro con sus vestíbulos por delante para que puedan llegar a los nidos. Todo el palomar y las mismas hornillas de las palomas deben cubrirse con un enlucido blanco, porque es el color con que se deleita principalmente esta especie de aves, y también se han de enlucir por fuera las paredes, principalmente en la inmediación de la ventana, la cual estará colocada de manera que dé entrada al sol la mayor parte del día de invierno. Asimismo habrá una jaula bien espaciosa, rodeada de redes que no dejen entrar a los gavilanes, que dé acogida a las palomas que salgan a tomar el sol, y proporcionen a las que están en huevos o sobre los pichones la facilidad de salir del palomar, no sea que las fatigue demasiado la pesada esclavitud de una cárcel perpetua; ya que así que hayan volado un poco alrededor de los edificios, con la alegría que esto les da, vuelven con más ardor a sus pichones, que son los que las impiden alejarse mucho ni huir.

Torremormojon. Palencia

Los bebederos deben ser semejantes a los de las gallinas, que den entrada a los cuellos de los palomos que hayan de beber en ellos, pero no a los cuerpos de los que quieran bañarse, pues la humedad no es conveniente para los huevos ni para los pichones que se han de cubrir. La comida convendrá echársela a lo largo de la pared, porque casi siempre son éstas las partes del palomar que están sin palomina. La comida que les es más conveniente se cree es la veza o el yero, también la lenteja, el mijo, el vallico, y no menos la ahechaduras de trigo, y si hay algunas otras legumbres con que se mantengan igualmente las gallinas.
El palomar debe barrerse y limpiarse de tiempo en tiempo, porque cuanto más aseado esté, más alegre se muestra el ave, la cual es tan difícil de contentar, que muchas veces toma tanta aversión al palomar, que lo deja cuando se le presenta la ocasión de salir volando de él, cosa que sucede frecuentemente en los parajes donde tienen libertad de salir. Para que esto no ocurra hay un antiguo precepto de Demócrito que es el siguiente: Hay un especie de gavilán que la gente del campo llama "tinúnculo" (cernícalo), que acostumbra hacer su nido en los edificios; los pollos de esta ave se meten en ollas de barro, y estando todavía vivos, se cubren con tapaderas que se cogen con yeso, hecho lo cual se cuelgan estas vasijas en los rincones del palomar: esto les granjea tal amor a aquel sitio que nunca lo abandonan.

Santollo. Palencia

Para criar han de escogerse palomas que no sean viejas ni demasiado nuevas; aunque han de ser un cuerpo muy grande y ha de procurarse, si es posible, que los pichones que se han sacado juntos nunca se separen; porque si se han casado de esta manera hacen más crías. Si se separan, no se casarán con los de diferentes especies, como los de Alejandría y los de Campania, pues quieren menos a las palomas que les son desiguales; por lo tanto, no las pisan mucho, ni ellas ponen muchas veces. No siempre, ni por todos, se ha aprobado en el plumaje el mismo color, por esto no es fácil decir cual es el mejor. El blanco que se ve comúnmente en todas partes, no se aprecia demasiado por algunos; sin embargo, no se debe desechar en los que se tienen encerrados, pero se ha de desaprobar en gran manera en los que están en libertad, porque son fácil presa del gavilán.

Techo de Palomar. Peñalba de San Esteban


Aunque su fecundidad sea mucho menor que la de las gallinas, sin embargo producen mayor ganancia; pues no sólo hace al año ocho crías la paloma, si es buena madre, sino que llena las gavetas del amo si es de calidad. Así nos lo asegura el excelente autor Marco Varrón, el cual escribió que en su tiempo, más austero que el nuestro, solía venderse cada par en mil sestercios. En nuestro siglo nos avergonzamos de lo que sucede, ya que no se encuentra quién dé cuatro mil numos por un par de pichones. Aunque, a mi parecer, son más disculpables los que gastan una cantidad grande dinero por gozar de diversión, que los que apuran el río Faso de la Cólquida, que desagua en el Mar Negro, y los estanques escíticos de la Laguna Meotis. Ya en el tiempo presente eructan embriagados aves del Ganges y de Egipto.





Fuentecambron. Soria

Sin embargo, pueden cebarse aves en el palomar como se ha dicho, pues si hay algunos palomos estériles o de color feo, se engordan del mismo modo que las gallinas. Pero los pichones engordan más fácilmente debajo de las madres, y si cuando ya están robustos y todavía no vuelan les quitas algunas plumas y les quiebras las patas, y al mismo tiempo dando comida en abundancia a los padres para que éstos alimenten mejor a sus hijos. Algunas personas les atan ligeramente las patas, porque si se las quiebran creen que les causarán un dolor que pude hacerles enflaquecer, pero éste método en nada contribuye a que engorden, pues mientras se esfuerzan por desatarse las ligaduras no tienen sosiego, y con esta especie de ejercicio nada aumenta su cuerpo. La rotura de las patas sólo les causa dolor dos días, cuando más tres, y les priva de andar de aquí para allí".

La Riba de Escalote. Soria

jueves, 23 de febrero de 2012

PALOMARES


Estamos publicando un libro sobre los palomares en toda España y Portugal. Os adelanto aquí algunos de los capítulos





Fuentecambron. Soria.
Fuente Cambron. Soria
                            


Las palomas salvajes han criado siempre en las cuevas y cortados de toda Eurasía. Su domesticación pudo venir relacionado con el cultivo de cereales y la domesticación de otros animales hace unos 10.000 años antes de Cristo en el área de Oriente Medio. Es muy posible que tras depredar los nidos de las palomas en los cortes de terreno, nuestra primera gente discurriera imitar las condiciones de cría en los cantiles, generando cuevas artificiales mediante la adaptación de una simple pared al saliente del terreno. De este palomar adaptado a la roca a separar una edificación cercana al cantil, solo había un paso, y de este a acercar estos edificios a las zonas más pobladas, otro.

Las primeras citas de las palomas como parte del menú humano se realizan en el antiguo Egipto hace unos 3.000 años.

En la cultura griega las palomas son citadas con profusión en la literatura, pero no es hasta la llegada de los escritores romanos que comienzan a citar la cría de las palomas en Grecia, así el escritor Varro , coetáneo de Julio Cesar, en su De Rerum Rusticae  cita los palomares griegos:

“El Peristerión esta construido con la forma de una larga testudo con un techo abovedado. Tiene una entrada estrecha y ventanas de celosía tipo cartagines, o tan anchas como ellas, y rematadas con una doble celosía por lo que todo el lugar puede ser bien iluminado y ni las serpientes ni otro animal nocivo puede entrar”

Varro no cita los materiales con los que se construye los palomares pero describe que el interior de los muros han sido revestidos con un liso cemento.

No se sabe a ciencia cierta cuando comenzó en España la cría de las palomas y no sabemos con exactitud que pueblo introdujo la cría en España,  aunque seguramente su uso se generalizo con los romanos.

Villarrin de Campos.Zamora
Palomares y gansos en Villafafila. Zamora
                                                        

No sabemos con exactitud si los pueblos célticos prerromanos ya explotaban los palomares. La similitud de la forma redonda de las casas castreñas con algunos palomares de planta redonda, sobre manera  con los del área noroeste (gallego-berciana-asturiana) hacen que algunos autores, señalen su posible origen céltico.
La capacidad de adaptación y de hibridación de los romanos al llegar a nuevas tierras, hacía que los usos y costumbres locales fueran tomados por los nuevos conquistadores, utilizando lógicamente el barro más moldeable en las zonas sin piedra y está, junto a su técnica constructiva donde la hubiere.  


Palomar. Valladolid


La gran mayoría de los autores que han abordado la expansión de los palomares por Iberia están totalmente en acuerdo respecto al origen romano de su expansión, aunque personalmente creo que no hay datos suficientes respecto a los pueblos anteriores.
Los romanos en su amplio derecho domestico protegían todo lo que estuviera junto a sus casas:
"Sólo pueden ser cazados los animales salvajes o los domesticados que hayan perdido el animus revertendi o hábito de volver a la casa del dueño, como las palomas, ciervos, etc.; nunca los domésticos, como gallinas, caballos, etc. "
P. 345. J. Arias Ramos " Derecho romano. Parte general - Derechos reales. Obligaciones y sus clases". Tomo 1, 6ª edición. Editorial Revista de Derecho Privado. Madrid. 1954.

Serrada. Valladolid
Serrada.Valladolid